- Sab Sep 19, 2026 8:31 pm
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Si yo fuera tú me gastaría esos 100 euros que te pide Couto en un especialista de la salud mental.
Barba Roja escribió: ↑Sab Sep 19, 2026 8:31 pm Si yo fuera tú me gastaría esos 100 euros que te pide Couto en un especialista de la salud mental.Qué duro!!! Pero tienes razón
Tony Calvone escribió: ↑Dom Sep 20, 2026 8:36 amBarba Roja escribió: ↑Sab Sep 19, 2026 8:31 pm Si yo fuera tú me gastaría esos 100 euros que te pide Couto en un especialista de la salud mental.Qué duro!!! Pero tienes razón
Gracias

Tony Calvone escribió: ↑Dom Sep 20, 2026 8:34 am Lo unico que no veo dentro de tu punto es el tema de terminar una intervención y comenzar otra. Odio el proceso de pasar por ellas y, en las dos primeras vi un resultado que pese a ser discreto porque no tomo medicación me cambió bastante la vida.Viendo tu caso particular Tony, me identifico contigo porque yo he llevado el pelo como tú, semi-largo, además es un pelo muy bonito que evidentemente mejora la imagen de cualquier persona. Te pongo una foto mia para que veas como lo llevaba:
Yo sigo con mis entradotes y poca densidad y mientras sea natural no me importa tanto. Pero hay zonas que si puedo “corregir “ un poquito me harían sentirme más tranquilo.
Raparme? Si PERO, tengo la donante esquilmada y se va a notar. Y eso hay que asumirlo pero es un putadón.
Igualmente muchas gracias por el aporte sobre la dismorfia, hablaré de ello con el terapeuta


Barba Roja escribió: ↑Sab Sep 19, 2026 8:29 pm ¿Y no has pensado raparte y mandar a tomar por el culo el pelo en algún momento?Puede ser eso que dices... O que simplemente como no se medica con el tiempo sigue perdiendo pelo y quiere mientras pueda ir disimulando, que yo leyendo lo que publica el y las cosas que publicas tú...no sé quién tendrá más transtorno
Sinceramente, os veo adictos.
La adicción a las operaciones de estética se conoce psicológicamente como trastorno dismórfico corporal (TDC) o dismorfofobia, un problema donde la persona se obsesiona con defectos físicos reales o imaginarios.
¿Qué es y por qué ocurre?
Trastorno mental: No es una debilidad, sino una enfermedad en la que nunca se alcanza la satisfacción tras el quirófano.
Búsqueda sin fin: Al corregir un rasgo, el paciente encuentra inmediatamente otra "imperfección" en la que fijarse.
Presión y redes sociales: La exposición constante a filtros digitales, estándares irreales y modelos de belleza fomenta la comparación obsesiva.
Señales de alarma:
Someterse a múltiples cirugías en poco tiempo o planificar la siguiente de forma constante.
Insatisfacción crónica con los resultados, sin importar el éxito técnico de la intervención.
Visitar a diferentes cirujanos hasta encontrar a uno que acepte operar lo que otros profesionales rechazaron.
Riesgos principales:
Daño físico: Mayor riesgo de infecciones crónicas, necrosis, cicatrices severas y problemas graves por el exceso de anestesia.
Impacto emocional: Puede derivar en cuadros profundos de depresión, ansiedad social y aislamiento.
Tratamiento:
Apoyo psicológico: La terapia cognitivo-conductual ayuda a cambiar los pensamientos obsesivos sobre la propia imagen.
Ética médica: Los cirujanos plásticos deben evaluar la salud mental del paciente y rechazar intervenciones innecesarias motivadas por inseguridades no resueltas