- Sab Ago 22, 2026 8:45 am
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Simplemente informativo. En 1987 se publicó un estudio de seguridad y eficacia del minoxidil tópico al 2% y 3%, con 149 participantes y 12 meses de seguimiento. El estudio concluyó que no se habían producido efectos adversos graves. Se controlaron parámetros como presión arterial, pulso y niveles sanguíneos de minoxidil, pero no se realizó una evaluación ecocardiográfica detallada del volumen y masa del ventrículo izquierdo.
Un año después, en 1988, se publicó un estudio específicamente diseñado para investigar los efectos cardiovasculares del minoxidil tópico. Participaron 20 hombres tratados con minoxidil y 15 con placebo durante seis meses. Curiosamente, el estudio fue financiado parcialmente por Upjohn, la propia compañía que estaba desarrollando y comercializando minoxidil.
Este estudio encontró aumentos estadísticamente significativos del volumen telediastólico del ventrículo izquierdo, del gasto cardíaco y de la masa ventricular izquierda (aproximadamente +5 g/m²), además de un aumento de 3–5 pulsaciones por minuto. Los propios investigadores advirtieron de que debía estudiarse la posibilidad de desarrollar hipertrofia ventricular izquierda tras años de tratamiento.
Upjohn discrepó públicamente de estos resultados y citó otro estudio dirigido por Zeev Vlodaver con 135 hombres que supuestamente no había encontrado cambios en el gasto cardíaco. El problema es que ese estudio no estaba publicado, por lo que sus datos completos y metodología no podían ser examinados públicamente.
Cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Lo que sí sabemos es que existe un ensayo clínico controlado que buscó específicamente efectos cardiovasculares y encontró aumentos significativos del volumen y masa del ventrículo izquierdo. No sabemos qué sucede con estos cambios después de décadas de utilización, precisamente la cuestión que los propios investigadores plantearon.
En mi caso, utilicé minoxidil aproximadamente desde los 18–20 años hasta los 33 y tengo el ventrículo izquierdo bastante aumentado. Mi cardiólogo me indicó que dejara de utilizar minoxidil precisamente por este motivo y tengo el informe cardiológico que lo documenta, por si alguien quiere verlo.
Por eso mi recomendación, sobre todo para padres con un hijo joven preocupado por la calvicie, es que se informen muy bien antes de recomendarle un medicamento que posiblemente vaya a utilizar dos veces al día durante décadas. Personalmente, preferiría recomendarle aceptar la alopecia con dignidad antes que asumir un posible riesgo cardiovascular crónico simplemente por conservar el pelo.
Un año después, en 1988, se publicó un estudio específicamente diseñado para investigar los efectos cardiovasculares del minoxidil tópico. Participaron 20 hombres tratados con minoxidil y 15 con placebo durante seis meses. Curiosamente, el estudio fue financiado parcialmente por Upjohn, la propia compañía que estaba desarrollando y comercializando minoxidil.
Este estudio encontró aumentos estadísticamente significativos del volumen telediastólico del ventrículo izquierdo, del gasto cardíaco y de la masa ventricular izquierda (aproximadamente +5 g/m²), además de un aumento de 3–5 pulsaciones por minuto. Los propios investigadores advirtieron de que debía estudiarse la posibilidad de desarrollar hipertrofia ventricular izquierda tras años de tratamiento.
Upjohn discrepó públicamente de estos resultados y citó otro estudio dirigido por Zeev Vlodaver con 135 hombres que supuestamente no había encontrado cambios en el gasto cardíaco. El problema es que ese estudio no estaba publicado, por lo que sus datos completos y metodología no podían ser examinados públicamente.
Cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Lo que sí sabemos es que existe un ensayo clínico controlado que buscó específicamente efectos cardiovasculares y encontró aumentos significativos del volumen y masa del ventrículo izquierdo. No sabemos qué sucede con estos cambios después de décadas de utilización, precisamente la cuestión que los propios investigadores plantearon.
En mi caso, utilicé minoxidil aproximadamente desde los 18–20 años hasta los 33 y tengo el ventrículo izquierdo bastante aumentado. Mi cardiólogo me indicó que dejara de utilizar minoxidil precisamente por este motivo y tengo el informe cardiológico que lo documenta, por si alguien quiere verlo.
Por eso mi recomendación, sobre todo para padres con un hijo joven preocupado por la calvicie, es que se informen muy bien antes de recomendarle un medicamento que posiblemente vaya a utilizar dos veces al día durante décadas. Personalmente, preferiría recomendarle aceptar la alopecia con dignidad antes que asumir un posible riesgo cardiovascular crónico simplemente por conservar el pelo.
