Barba Roja escribió: ↑Dom Feb 01, 2026 5:46 pm
En mi caso decidí no tomarlo y me he quedado calvo.
No me arrepiento de esa decisión.
La gente que usa Finas/Dutas resta valor a los secundarios y la gente que los ha sufrido advierte a los demás de que tengan mucho cuidado. El hilo ha derivado en faltas de respeto en cuanto aparece la palabra "sugestión". Es básicamente culpar a la persona que sufre un adverso de su síntoma. Eso es bastante cruel.
El motivo principal por el que yo reusé tomar Finas fue que es un tratamiento de por vida y además tiene un efecto rebote en caso de dejarlo.
Para mi lo peor era la depresión porque de forma natural tengo propensión/tendencia a la anhedonia que está vinculada con baja libido y a veces problemas de erección. Entonces paso de jugar con una cosa que pueda empeorar mi situación y que después me lleve a sugestionarme si es por una cosa o la otra y me vea entre la espada y la pared. Pero esa decisión es mía y personal.
Si que pienso que estamos siendo una generación cobaya con el Finas/Dutas y que no son caramelos. En todos los foros o comentarios a videos siempre hay personas reportando haber tenido adversos lo suficientemente graves como para dejar el tratamiento.
Hasta ahí mi lectura del medicamento en si pero a nivel semántico veo esto como algo atroz que golpea de forma bestial la autoestima de una persona porque se equipara un rasgo masculino a una enfermedad. Es como equiparar que se te caigan las tetas o el tener ojeras como una enfermedad. Verlo así no ayuda a sobrellevarlo.
Totalmente de acuerdo. Reducir cualquier testimonio de efectos secundarios persistentes de un fármaco a una simple sugestión demuestra un profundo desconocimiento de la complejidad del sistema hormonal.
¿Acaso no hay culturistas que, después de consumir testosterona exógena y otros esteroides anabolizantes, han sufrido problemas de erección y alteraciones hormonales persistentes incluso años después de abandonar su consumo? Es un fenómeno documentado en la literatura científica. ¿También vamos a decir que todos esos casos son sugestión?
Hay gente que argumenta que, como los afectados por el síndrome posfinasterida (SPF) presentan niveles normales de DHT tras abandonar el tratamiento, sus síntomas tienen que ser psicológicos. Pero ese razonamiento ignora otras variables fundamentales.
Por ejemplo, los receptores androgénicos, que funcionan como una especie de «cerradura» que permite que la DHT ejerza sus efectos sobre los tejidos. Puedes tener niveles perfectamente normales de DHT en sangre, pero si esos receptores no funcionan correctamente, la respuesta del organismo a esa hormona puede verse alterada.
De hecho, las posibles alteraciones en la expresión y señalización de los receptores androgénicos constituyen una de las líneas de investigación del SPF. Todavía no se ha demostrado que el finasteride provoque un daño permanente en estos receptores, pero es una hipótesis que se está investigando.
Por eso, afirmar que todo es sugestión simplemente porque los niveles hormonales están dentro de los rangos normales carece de fundamento científico. Que todavía no comprendamos completamente el mecanismo de un efecto adverso no significa que ese efecto no exista.
Y, como bien comentas, hay otro aspecto que mucha gente parece ignorar: el finasteride es un tratamiento que, si quieres mantener sus beneficios, debes tomar de forma continuada. Si empiezas a perder pelo a los 25 años y decides tratarte, potencialmente estamos hablando de seguir tomando el medicamento hasta los 50, 60 años o incluso más. Es decir, 25, 30 o 40 años de tratamiento.
Y aquí es donde surge otra cuestión importante: ¿qué estudios tenemos sobre los efectos secundarios de consumir finasteride durante 30 o 40 años? La realidad es que no disponemos de estudios sólidos que evalúen específicamente la seguridad del tratamiento durante periodos tan prolongados.
Uno de los estudios más citados sobre el uso prolongado de finasteride es un trabajo japonés de diez años con 532 pacientes. Sin embargo, tiene una limitación metodológica considerable: únicamente incluyó a personas que habían continuado tomando el medicamento durante esos diez años. Es decir, no permite evaluar qué ocurrió con quienes lo abandonaron antes, incluidos aquellos que pudieran haberlo hecho por efectos secundarios.
De hecho, los propios investigadores reconocen que no realizaron una evaluación rigurosa de seguridad. Por tanto, utilizar ese estudio para afirmar que el finasteride es seguro después de décadas de consumo me parece una interpretación bastante cuestionable. No estoy diciendo que sea peligroso para todo el mundo, sino que no disponemos de evidencia suficientemente sólida para conocer todos los riesgos de tomarlo durante 30 o 40 años.
Conozco a mucha gente que llevan 3-5 años tomándolo sin ningún efecto secundario. Pero también conozco a muchas personas que, después de 10 o 15 años de tratamiento, han decidido abandonarlo, mientras que otras han optado por pasarse al finasteride tópico o recurrir a la mesoterapia.
En definitiva, no se trata de demonizar el medicamento ni de negar que pueda ser eficaz y bien tolerado. Se trata de reconocer que estamos hablando de un tratamiento que puede mantenerse durante décadas y sobre el que todavía existen interrogantes, especialmente en lo relativo a sus efectos a muy largo plazo. La ausencia de evidencia de determinados riesgos no equivale necesariamente a demostrar su inexistencia.