Quisiera comentaros mi pequeña historia de despoblamiento capilar. Como seguramente suelen decir la mayoría de las personas que pierden su pelo, en mi adolescencia disfrutaba de una mata abundante y frondosa de cabello. No tenía antecedentes de calvicie en la familia (mi madre tenía un pelo fortísimo y mi padre con 66 años tenía mucho más pelo que el que tengo yo a mis 38 años). Por tanto, mis perspectivas no eran nada preocupantes a priori.
Sin embargo, desde los 12-13 años arrastraba una fuerte dermatitis seborreica que me producía unas costras tremendas. Tras probar múltiples champúes sin éxito, comprobe sobre los 17 años la aparición de incipientes entradas a la par que una menor densidad capilar. Sobre los 18, la pérdida de cabello ya era notoria por lo que volví a ir a un dermatólogo para solucionar el problema de la dermatitis a la cual yo responsabilizaba de mi alopecia. Éste me recetó un champú de brea que debía usar cada día hasta acabar con la d. seborreíca. Lo único que conseguí fue un debilitamiento y pérdida aún mayor de cabello y provocar un espectacular aumento de la producción de grasa (seborrea) que me acompaña hasta estos días y que ningún tratamiento ha sido capaz de atajar. A partir de ese momento (19 años más o menos) mi alopecia continuó a pleno "rendimiento", hasta que a los 23, ya era inocultable: estaba ya medio calvo... Y no sólo por arriba sino que se me clareaba la cabeza por todas partes y el cabello era más y más fino (alopecia difusa he leído que la llamáis en este foro). He de añadir que por esa epoca el nivel de estrés que padecía por esta causa era altísimo: me negaba a ser calvo, me hacía peinados ridículos para ocultarlo, en especial un flequillo progresivamente menos tupido que, finalmente, se tornó inútil cuando el despoblamiento de mi coronilla y parte superior de la cabeza se hicieron patentes (si me tapaba una zona, exponía otra
¿Qué podía hacer? Bueno, en ese momento, Internet aún no existía y las fuentes de información sobre este tema no eran muy abundantes que digamos. Acomplejado como estaba, decidí acudir a un centro capilar llamado Swansea. Fue un timo desde el principio: me echaban ampollitas, me lavaban la cabeza, me aplicaban calor con una especie de lámpara, vapor, etc. y luego me vendían sus productos (champúes, más ampollitas...) para que los usara en casa. Me provocaron un efecto rebote tremendo en cuanto a mi ya abundante seborrea que hacía que, nada más lavarme la cabeza, pareciera que la hubiera metido en un cubo de aceite. Este incremento bestial de la seborrea sólo remitió al dejar de usar sus productos y lavarme con un champú neutro todos los días. Siguiendo con los amigos de Swansea, el dueño de la clínica se pasaba por mi habitáculo mientras me sometían al tratamiento, para decirme lo bien que iba todo, la mejoría que estaba experimentando, etc... Eso sí, cuando yo sugería espaciar las sesiones (me estaba dejando una pasta indecente en el tratamiento) empezaba a ver "síntomas" negativos que antes al parecer le habían pasado inadvertidos: que si una foliculitis (cuando descubría un granito aislado en mi cabeza), que si una cierta pérdida de cabello (estirando para arrancar alguno y mostrarmelo ante mi, supongo, mirada horrorizada)...
Viendo que mi cabeza estaba cada vez más monda y lironda y llevaba más de un año gastándome mis buenos ahorros en este centro, me planteé dejarlo... Se lo sugerí al buen doctor y me dijo "estoy viendo que has pérdido pelo últimamente..." Ese comentario dicho para asustarme fue lo que me quitó, por fin, la venda de los ojos: no volví jamás. Entre ser calvo y sin dinero, y ser calvo y conservar mi duramente ganado sueldo, elegí la 2ª opción, porque Swansea sólo me ofrecía lo primero y además de por vida... Para entender lo mucho que aguanté siendo engañado por estos individuos, hay que tener en cuenta que a esa edad (en la que todos queremos gustar) estar calvo y seborreíco te pone en un estado psicológico muy vulnerable en el que puedes ser presa fácil de este tipo de engaños. Acabé espabilando pero mi deseo de recuperar el cabello era tan grande que me aferré a un clavo ardiendo demasiado tiempo.
Una curiosidad, en el tiempo que estuve con ellos me desapareció (no totalmente pero casi) la dermatitis seborreíca (las costras, vaya, no la grasa que como he explicado aumentó). En un primer momento, lo atribuí a sus tratamiento pero, por esa época, me dí abundantes baños de sol y, como me dijo un dermatólogo hace poco, el sol mata los hongos que producen la d.s. Lamentablemente, la seborrea no puede curarse así porque es de origen hormonal...
Tras abandonar los "cuidados" de Swansea, pasaron varias cosas. La fundamental fue de tipo mental: me acepté a mi mismo y decidí no ocultarme más. Ser calvo no es algo vergonzoso ni culpa de uno. Mi nivel de estrés se redujo y durante un año o así recuperé espontáneamente parte del cabello perdido (no mucho pero al menos su aspecto era mejor) y lavándome todos los días con un champú neutro (OTC) conseguía tener durante el día un aspecto más o menos limpio sin agredir el poco pelo que me quedaba. Comencé a peinarme un poco hacia atras sin intentar ocultar mis entradas y a cortarme el cabello más corto con lo que estéticamente he ganado, la verdad... Actualmente tengo muy poco pelo pero el despoblamiento se ha ralentizado mucho: cualquiera que me hubiera visto con 25 años me hubiera vaticinado una calvicie total a mis 38 y esta no se ha producido. Creo que la reducción del nivel de estrés ha sido fundamental.
Aceptada y estabilizada mi falta de cabello, mi problema, no obstante, sigue siendo la seborrea. No consigo erradicarla. Fui por enésima vez a un dermatólogo y me dijo que no hay cura, que es hormonal y no hay tratamiento eficaz contra ella. Me dijo (ATENCIÓN!!!) que usara maquillaje ya que en la zona de la frente y la nariz es bastante notoria la grasa. También en una visita anterior me dijo que tomara Propecia (Finasteride) ya que en algunos casos había conseguido reducir la seborrea. La tomé durante 4 años y he de decir que no sólo no me controló la seborrea sino que tampoco tuvo ningún efecto apreciable en mi cabello (hay un porcentaje de gente con la que no tiene efecto y yo, lamentablemente, estoy entre ellos). Harto de gastar dinero en algo que no me servía para nada abandoné Propecia y no noté ningún cambio a peor. Por cierto, en los 4 años que usé propecia no aprecié ningún efecto secundario tampoco (ni pérdida de líbido ni nada de nada).
Actualmente, no tomo nada. Sólo como sano e intento no obsesionarme con el aspecto de mi cabeza. El tiempo me ha proporcionado unas sienes plateadas que no me quedan mal y, extrañamente, el pelo de los laterales y la parte posterior de la cabeza se ha fortalecido un poco, además de empezar a aparecer pelos nuevos en las entradas. La parte superior sigue igual de despoblada pero tampoco más. Yo esto lo atribuyo al nivel de estrés. La seborrea sigue igual eso sí y es un poco lamentable que no surja ningún producto eficaz para tratarla y que, además, los dermatólogos oficiales te digan que es poco menos que una maldición bíblica inevitable. En fin, paciencia...
Pues esta es mi historia. No es muy alentadora, supongo, pero me gustaría deciros algo: si os atormenta quedaros sin pelo, usad los remedios que parece claro que son eficaces (minoxidil y Finasteride) y si os acompleja mucho-mucho, recurrid a un transplante en una clínica tras aseguraros de que es seria y de confianza... Todo eso está bien y me parece razonable y comprensible: nadie mejor que yo sabe lo que se sufre viendo como algo que era parte de tu apariencia y de tu personalidad desaparece. Es sumamente doloroso que te echen siempre más años y que te llamen de usted personas que son de tu edad (me ha pasado). Verse menos atractivo en una edad en la que gustar es esencial es muy duro. Lo sé. Pero hay algo que siempre se puede hacer: no empeorar las cosas obsesionándose, no darle más vueltas de las necesarias...
Tu vida no tiene que girar en torno a tu pelo. Lo verdaderamente importante es lo que tienes dentro de tu cabeza. Yo lo he comprendido de verdad pasada la treintena: mi aspecto ha ido cambiando, me he cuidado, he adelgazado (nunca fui muy gordo pero ahora estoy más atlético), he cambiado mi forma de vestir y las canas me han dado un aspecto más interesante (me lo han dicho las chicas, yo antes simplemente creía que me hacían más viejo)... Y sobre todo no he dejado de cultivarme, de leer, etc. Al final, sin darme cuenta, el pelo ha pasado a un segundo plano y, curiosamente, su aspecto ha mejorado. Ya sé que esto le sonará a más de uno como una mera colección de tópicos pero es lo que hay...
Suerte y ánimo a todos en vuestra lucha contra los problemas capilares... Ah, y no acudáis a cierto tipo de centros porque sólo perderéis tiempo y dinero.
