Recuperar el pelo

Debate sobre cualquier tema que no tenga que ver con la Alopecia.
By escritor
#120165
Os traigo un nuevo relato. Espero que os guste. Por su especial atención se lo dedico a Cloud_09. Espero no haberme confundido con tu nick amigo.


1



Existían prohibiciones como en cualquier otro sistema legal. El asesinato, el robo, la violación o la estafa; recibían su castigo. Pero por encima de todo hecho ilícito se encontraba la obligación de no poseer un sofá de color negro. Se desconocía el origen de tal mandato, y no se tenía ninguna constancia histórica de que alguien lo hubiese hecho alguna vez. La fuerza coercitiva del mandamiento era invencible. En siglos anteriores, asesinos habían sembrado el terror en la población; incluso los dos mayores genocidas que habían vivido hasta ahora sumaban millones de víctimas, pero nadie jamás había osado tener un sofá negro. Tanto es así, que la expresión “eso es como tener un sofá negro”, era sinónimo de imposible.

Abel, era cajero en un banco. Un buen puesto debido a su edad, que era de 25 años, porque solía ser el primer paso, antes de mayores posibilidades laborales. Así se lo hacía saber el director de su sucursal; el cual fue cajero en sus inicios. Abel había sentido una irresistible atracción por los sofás negros desde que era pequeño. El deseo de tener uno lo llevaba en un obligatorio secreto. Jamás le comentó a sus amigos su desviación , ni tan siquiera a su primera novia, cuya nobleza y amor por Abel, podía hacerle pensar que guardaría como una tumba tan peligrosa confesión.

Un día, a los diez años, durante la visita que hicieron sus padres a sus tíos, Abel se entretuvo leyendo unos comics en el salón, mientras en el suelo una prima suya jugaba con una casita de muñecas de dos plantas, con un bonito jardín delantero, en cuya parte derecha se encontraba aparcado un deportivo, y donde, de pie e inertes se alzaban dos muñecas. En una de las habitaciones de la segunda planta, que por su espacio debía ser la principal, se podía ver una cama perfectamente hecha, un tocador a un lado, y al otro lado un sofá de un color rojo intenso. Abel , miró con curiosidad el sofá, y disfrutaba dándole vueltas a la idea de que fuese negro, y él pudiera ser el propietario de esa preciada joya. En ese instante aparecieron los progenitores de ambos, comunicándoles que se preparasen para ir a cenar. Su prima abandonó el salón para ir a cambiarse de ropa a su cuarto, y Abel dijo a sus padres que quería terminar de leer el cómic. Le dejaron hacerlo con la condición de que no tardase más de diez minutos, tiempo durante el cual sacarían el coche del garaje. Una vez que se quedó solo en el salón, se puso a mirar fijamente el sofá, apareciendo en su conciencia la desagradable sensación que nos embarga cuando meditamos a solas una acción de la cual no podemos jactarnos en público. Se levantó, se acercó a la casa de muñecas, se arrodilló, adelantó su brazo, para que su mano atravesase el pequeño quicio de la habitación y se apropió del sofá, que debido a su pequeño tamaño pudo guardar en el bolsillo interior de la cazadora que vestía. Durante la cena intentó disimular su excitación interviniendo en la conversación siempre que pudo. Miraba continuamente a su prima, con cruel indiferencia, ya que lo único que le interesaba era que no se percatase de su pequeño hurto. Una vez en su casa, permaneció despierto hasta que el silencio decía que sus padres ya debían estar soñando. Encendió la luz, y sacó el sofá de la cazadora. Lo puso encima de la cama, y se dedicó a contemplarlo de rodillas, con los codos en la cama y las manos entrelazadas debajo de la barbilla .Con una gratificante sonrisa imaginaba el sofá rojo con el color cambiado . Después de media hora , lo escondió en el final de un baúl donde guardaba gran parte de sus juguetes.

Al día siguiente escuchó con júbilo el timbre que anunciaba el final de la última clase. Salió con paso ligero del colegio, desviando su recorrido normal hacía su casa, para poder pasar por una tienda de pinturas. Compró sin dilación, un pequeño bote de pintura negra y un pincel. Por la noche repitió la acción de la anterior; volviendo a encender la luz al estar seguro de que no iba a ser molestado, sacó el sofá del baúl, y lo colocó encima de la mesa que tenía para estudiar. Entre las hojas de un libro había guardado una de periódico que puso debajo del sofá. Comenzó a pintarlo poco a poco, sintiendo un gran poder conforme el negro iba comiendo terreno al rojo original. Tardó unos diez minutos en completar su tarea. La pintura se secó. Abel se sentó en el suelo, con la espalada apoyada en la pared, y sosteniendo su hermoso sofá con las manos. Estaba muy contento de poseerlo. Siempre lo había deseado, y allí tenía un pequeño sofá negro que observaba con todo el amor del mundo. Tan absorto andaba en admirar su pequeña obra que no escuchó la puerta de la habitación de sus padres abrirse. Su madre iba a ir al cuarto de baño, pero en el pasillo reparó en que había luz en el cuarto de su hijo por la fina línea incandescente de debajo de la puerta. Con la rápida preocupación que inunda a las madres cuando algo se sale de lo normal en lo que respecta a sus hijos, dirigió sus pasos hacía la puerta. Al abrirla, Abel que sintió como si un rayo le partiese el corazón, escondió el sofá detrás de la espalda.

- ¿Qué haces ahí , hijo?.

- Nada, estaba pensando.

- ¿Qué es lo que has escondido detrás de ti?.

- Nada, no he escondido nada.

- ¡¿Cómo que nada?!, he visto como escondías algo detrás de ti.

- ¡Que no tengo nada Mama, en serio!.Abel intentaba aferrarse a una última esperanza de salvación. Estaba aterrado.

Su madre se acercó , le apartó, y vio el sofá negro en el suelo.

- Pero, ¡por el amor de Dios!, ¿de donde has sacado esto?.

Abel permaneció callado. Se había quedado sin habla.

- ¿Quién te ha dado esto?, ¡dime!, ¿ quién te lo ha dado?.

- Lo he hecho yo. Dijo Abel, en quién el miedo había bajado un poco en intensidad, ya que la primera reacción de su madre no se correspondía con el sentimiento tan atroz que recorrió su cuerpo cuando la vió. En ese instante, del que habían transcurrido solo unos segundos, pensó en el mayor de los castigos posibles, y en que ese castigo se ejecutaría instantáneamente. Su madre se sentó en la cama, y observó encima de la mesa la hoja de periódico, el pincel y el bote de pintura negra.

- Pero, ¿Cómo que lo has hecho tu?, preguntó su madre abatida.

- Le robé un sofá a la prima de su casa de muñecas, y compré pintura negra hoy al salir de clase.

- Pero…; esto no se puede hacer cariño, ¿ es que no lo has escuchado nunca?.

- Sí, pero es que me gusta. Siempre he querido tener un sofá negro.

- Pero no es cuestión de que te guste o no Abel. Simplemente no se puede hacer.

- ¿Y por qué?.

- Pues porque así nos lo han transmitido nuestros padres. Siempre ha sido así, y siempre ha de ser así. Está prohibido y no tenemos porque cuestionar porque está prohibido, es así y ya está.

- Pero yo siempre he querido tener uno, mamá. No es para enseñarlo, es solo para verlo aquí en mi habitación cuando esté solo.

Abel, que ahora estaba de pie, fue abrazado tiernamente por su madre.

- Prométeme que nunca lo volverás a hacer. ¡¿Prometido?!.

- Te prometo que nunca lo haré mamá.

Los dos permanecieron en silencio unos minutos.

- ¿ Se lo vas a decir a papá?.

- No , no te preocupes. Será nuestro secreto.

La madre de Abel concluyó la efímera vida del sofá tirándolo al fondo del cubo de la basura, ocultándolo bajos los envases desechados y los restos de comida para evitar que lo viese su marido.
By escritor
#120244
¿ Le ha gustado a alguien?

Regístrate para ver menos publicidad

By Nico
#120353
Como va .... Muy bueno tambien :):) Empezamos con otro ..!!

Regístrate para ver menos publicidad

By escritor
#120380
Gracias Nico . Este tiene seis capitulos.

Regístrate para ver menos publicidad

Avatar de Usuario
By NixonF
#120862
Muchas Gracias x tu dedicatoria Amigo Escritor!!!!!

Escritor cuando puedas dime cuando publicas el segundo capitulo para ir entrando mas o menos en fechas de publicacion!

Yo kiero saber si Abel si vuelbe tarumba o no y se convierte en la matanza de Texas! jjejejeje

Mu bueno este primer capitulo!!!!

Regístrate para ver menos publicidad

Avatar de Usuario
By AlbTav
#120896
Lo acabo de leer y tiene muy buena pinta tu historia, felicitaciones.

Creo firmemente que Abel acabara muerto tarde o temprano si reincide en ese delito abominable, no darse cuenta es como tener un sofa negro :P . Nooooooo, pobre hombre, ojala que no.

Regístrate para ver menos publicidad

Avatar de Usuario
By NixonF
#121125
escritor te envie mensage privado cuando puedas dime algo!

Regístrate para ver menos publicidad

By escritor
#121715
Cloud ya t he respondido . A los demás decirles q he estado diez dias ingresado en un hospital y por eso no he podido seguir publicando pero este lunes casi con toda seguridad q sigo con este relato. Gracias a todos

Regístrate para ver menos publicidad